PapáDios

Caminando hacia el desierto.

 

Meditación: En Juan 15, 1- 17, Nuestro Señor nos dice que El es la vida verdadera, su Padre es el Labrador y nosotros somos sus sarmientos.  Qué parábola tan bella, cada uno estamos llamados a producir  frutos.  Amémonos unos a otros como El nos amó, fué El quien nos eligió; qué alegría saber esto! nos llama "amigos" y el verdadero amigo está dispuesto hasta dar la vida por sus amigos.

 

Vivencia personal:  Alguien puede compartir la experiencia de tener y usar un reclinatorio en el oratorio de su casa? En mi caso, esta semana sentí que me gustaría tener uno; así lo hice, al arrodillarme y mirar a Cristo resucitado sentí un gozo indescriptible al sentir que PapáDios nos mira con ternura; respondí "Padre, dame la gracia de sentirme amado, saberme amado". Usted, también lo ha experimentado?

 

El Pobre de Nazaret, Cap 2, Caminando hacia el desierto:

Jesús se despidió de su Madre y se encaminó hacia el río Jordan, río sagrado de la Biblia; este río emerge calladamente del lago Kineret o mar de Galilea para seguir su curso a través de la depresión orográfica más  profunda de la tierra: el  valle del Jordán en donde está el Desierto de Judá, lugar terrible y seductor a un mismo tiempo, lugar ideal para hablar con Dios.  Jesús avanzó solitariamente por esas devastadas soledades y de pronto se encontró con un gentío, alguien les hablaba en vísperas del juicio definitivo, era Juan el Bautizador.  Una noche en el desierto! no hay espectáculo que se le pueda comparar, la oscuridad y el silencio se encuentran en un abrazo, aquella noche no era para dormir, Jesús por un lado había escuchado a lo largo de aquel día un mensaje de cólera, divina hacha de guerra, fuego exterminador, juicio inminente... y por otro, al mismo tiempo estaba experimentando a lo largo de toda la noche: la ternura del Padre.

 

 

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