PapáDios

El drama de la fé.

Meditación:  En Hebreos 11, 1-40 está la historia de los héroes de la fé.  Por la fé:

Abel ofreció un mejor sacrificio que su hermano Caín.

Henoc fué trasladado al cielo en vez de morir.

Noé construyó el arca en que iba a salvarse con su familia.

Abraham aceptó sacrificar a su hijo Isaac.

Sara tuvo un hijo siendo estéril y senil.

Moisés se negó a ser llamado hijo de una hija del faraón.

La ciudad de Jericó vió caer sus muros.

El pueblo de Israel atravesó el mar rojo.

Otros como Gedeón, Barac, Sansón, David, Samuel y todos los profetas,

fueron hombres de fé.

 

Señor, el recuerdo de todas estas hermosas historias, nos sirva de ejemplo para solidificar nuestra fé.  Creemos en ellas, aunque no las hayamos visto.

 

Práctica personal de la modalidad:  Oración auditiva.

Repetir muchas veces la expresión de fé:  Busco tu presencia en la ausencia de tu presencia.  La clave de esta modalidad, a diferencia de la lectura rezada y de la lectura meditada, es la pausa de silencio cada diez o quince segundos entre cada repetición hasta sentir que nuestro ser se va inpregnando de la "Presencia" o "Substancia".

 

Vivencia personal:  Qué designios puede tener El Señor, con lo que está pasando en la actual crisis económica y financiera de Estados Unidos y el mundo? me pregunto y pregunto a todos, si será reflejo de los antivalores de unos pocos irresponsables? "Señor, yo creo, pero aumenta mi fé".

 

Muéstrame tu rostro, Cap 2, El drama de la fé, padre Larrañaga:

Actualmente se habla en el mundo entero, de crisis y abandono de la oración, ésta proviene de una profunda crisis de fé. Se dice que es un drama porque la fé, en si misma, es oscuridad e incertidumbre; la crisis de la oración no está en cómo expresarse sino en qué expresar. El Concilio nos presenta la vivencia de fé como una continua peregrinación, igual que el pueblo de Israel durante 40 años en su paso por el desierto.  La Iglesia también está atravesando un nuevo desierto, ni la tecnología ni siquiera las ciencias socio-psicológicas jamás lograrán dar la respuesta cabal a la pregunta fundamental y única del hombre, la cuestión del sentido de la vida. Quiénes somos? Cuál es la razón de nuestra existencia? Hay un porvenir luego de esta vida, y qué porvenir? Hoy día está de moda lo emocional, lo afectivo y lo espontáneo; la norma ideal de la sociedad de consumo es disfrutar al máximo de la vida, consumir el mayor número de bienes, darse el máximo de satisfacciones.  En contraposición, hoy en día no se sabe que hacer con el silencio, la industria ha creado un menú de alternativas de distracción y diversión; vivimos en el nuevo desierto, el camino de Dios está erizado de dificultades. Hoy día las tentaciones se llaman horizontalismo, secularismo, hedonismo, subjetivismo, relativismo, espontaneidad, frivolidad.  Estamos en un proceso de decantación.  Estamos invertidos. La fé es un río que avanza.

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