PapáDios

Desconcierto y entrega.

Meditación:  La lectura para esta práctica se refiere a la curación de un criado en Cafarnaún, Mat 8, 5 -13 , es aquí donde está una de las más bellas expresiones que decimos con mucha devoción en la misa:" Señor, no soy digno que entres en mi casa, basta una sola palabra tuya para sanarme".  Señor que tengamos tanta fé como el centurión que pronunció tan hermosas palabras al pedirte sanar a su hijo.  Por la fé, renunciamos a apoyarnos en nosotros mismos, para abandonarnos a la Palabra y poder de Aquel en quien creemos.

 

Práctica personal de la modalidad: Oración auditiva.

Concédenos, Señor, la humilde simplicidad de la fé. (15 veces).

Aprovechemos la variante de esta modalidad, en estar concientes de nuestra fase de aspiración (se inflan los pulmones al tomar aire) y luego en la expiración (expulsamos el aire) es que pronunciamos la expresión que hayamos seleccionado.

Así el cuerpo y el alma entran en una combinación armónica.

 

Vivencia personal:  Escuchar el discurso del presidente Obama, inspira confianza y fé para salir de la crisis que arropa a los Estados Unidos y al mundo.  Qué designio

oculto podría haber de parte de la Divina Providencia en los sucesos de estos tiempos? Para algunos, es apocalíptico todo lo que está pasando. Y Usted que cree?

 

Muéstrame tu rostro, Cap 2,  Desconcierto y entrega.  El padre Larrañaga:

La fé, en la Biblia, es un acto y una actitud que abarca todo el hombre: su confianza profunda,su fidelidad, su asentimiento intelectual y su adhesión emocional; y abarca también su vida comprometiendo su historia entera con sus proyectos, emergencias y eventualidades.  En la historia de Abraham cuando va a sacrificar a su hijo Isaac, la fé bíblica va a escalar su cumbre más alta.

Seguridad resplandeciente de fé, fué la vida de Francisco de Asís; también él pasó por un proceso de purificación terrible: Un Concejo de sabios y el representante del Papa, alentaba criterios diamentralmente opuestos a los ideales y a la forma de vida de Francisco:

Ellos decían: necesitamos sabios y bien preparados

Francisco respondía: Necesitamos sencillos y humildes

 

Tanto en Abraham como en Francisco hubo desconcierto, pero al final por la fé,

una entrega total a la voluntad de Dios.

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