PapáDios

Dulzura inquebrantable

 

Mateo 2, 10-12  Los magos vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y

le adoraron.  Abrieron sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra. 

 

Meditación personal: Es una inmensa alegría la venida de nuestro Señor a la tierra, que ternura ver al niño con su madre.  Cada seis de Enero celebramos la fiesta de la Epifanía, conocida como de los reyes magos, quienes como

representantes de diversas religiones, acogieron la noticia del nacimiento de nuestro Salvador.

 

Vivencia personal:  Mis abuelos maternos toda su vida fueron devotos fervientes de la Sagrada Familia, siempre nos inculcaron (11 nietos) encomendarnos a Jesús, María y José, como el insuperable modelo de la familia cristiana. Me gusta mucho  la escena de Jesús trabajando la carpintería con José y a María, llevándoles los alimentos para tener la energía necesaria. Toda imagen de la familia de Nazaret, irradia felicidad, gozo, alegría, entrega, tranquilidad, paz.

 

De la oración " Señora de la pascua" Libro encuentro:

Nuestra señora de la Reconciliación,

imagen y principio de la Iglesia:

Hoy dejamos en tu corazón

pobre, silencioso y disponible,

esta Iglesia peregrina de la pascua.

 

El Silencio de María, Cap 2, Dulzura inquebrantable, padre Larrañaga:

La vivencia de la fé, la vida con Dios es eso: un éxodo, un siempre salir "tras ti,

clamando". El Rostro de Dios es un Rostro perpetuamente fugitivo e inaccesible, como que aparece y desaparece, como que se aproxima o se aleja, como que se concretiza o se desvanece.  Usted pasó la noche entera, en vela, ante el Santísimo

Sacramento.  Además de que, solamente usted habló toda la noche y el Interlocutor calló, cuando al amanecer, usted salga de la capilla, cansado y soñoliento, no escuchará una palabra amable de gratitud o de cortesía.  La noche entera, el Otro calló, y a la despedida, también calla.  La fé adulta es aquella que ve lo esencial y  lo invisible, es aquella que "sabe" que detrás del silencio respira Dios.  Colocándonos en estado contemplativo para asomarnos al interior de María, entendemos las razones históricas por las que Jesús nació en un pesebre (una gruta) a saber: la pobreza y la pureza.  La pobreza, porque el dinero abre todas las puertas de este mundo y la pureza por la delicadeza, dignidad y pudor, con las que, la Señora aparece siempre aureolada. La delicada Madre prefirió un lugar tranquilo, aunque fuera muy incómodo.  Abandonarse a la voluntad del Padre, no significa cruzarse de brazos y esperar, sino hacer de nuestra parte todo lo posible para solucionar las dificultades y necesidades, y, a la hora de los resultados, cualesquiera sean, entregarse en las manos del Padre.  Sin duda, así hizo María.  La sierva del Señor, abandonada indefectiblemente en las manos del Padre, espera, llena de inquebrantable dulzura, el Gran momento.  Ahora bien,

en las palabras "Junto a la cruz de Jesús estaba, de pie, su madre" (Juan 19, 25) está resumida, posiblemente, la historia más lacónica, completa y patética de la Biblia.  En medio de esa oscuridad, María, dice el Concilio, mantuvo su hágase en un tono sostenido y agudo: Padre querido, apenas entiendo nada en medio de esta confusión general; sólo entiendo que si tú no hubieras querido, nunca habría acontecido todo esto. Hágase, pues, tu voluntad.  Fué la oblación total, la fidelidad levantó un altar en la cumbre más alta de la historia de la humanidad.

 

El sentido de la vida.  5 de Marzo.  Padre Ignacio Larrañaga:

Si tienes una espléndida figura física, seguramente la amarás.  Pero Será amor? Probablemente existe una simbiosis entri ti y tu figura.  En el fondo puedes decir:  yo soy mi figura.  Si tienes una memoria brillante, seguramente vas a amarla.  Amar qué?  Tu cualidad o tu persona?  Normalmente no existe ni amor ni odio, rechazo ni acogida de mi persona, sino de las partes de mi persona.  No vas a tener problemas en aceptar y amar lo que hay de agradable en tu persona.  Tus problemas comenzarán cuando te encuentres con los aspectos de tu persona que no te gustan.  Ahí comienzan los rechazos.

 

 

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