PapáDios

Radiografía del abandono

 

Marcos 14, 32-42  Agonía de Jesús en Getsemaní.

36 "Abbá, o sea Padre, para ti todo es posible, aparta de mí este cáliz.  Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres Tú".

 

Pastoral Biblia Latinoamericana de formadores:  Jesús está solo para afrontar la muerte y para vencerla, llevando sobre sí el destino de todos los hombres.  Misteriosa agonía del hijo de Dios (agonía significa combate).  Al hacerse hombre

no se ahorró ningún dolor y quiso conocer la angustia hasta el límite de la desesperación.  Aunque no tenía pecado y por tanto no necesitaba ser purificado,

tuvo que conocer la humillación, el sufrimiento e incluso el silencio de Dios.  La

naturaleza de Jesús es tan compleja como la nuestra.  El que su espíritu esté totalmente unido a la voluntad divina no significa que todos los temores y el mismo instinto de conservación se hayan desvanecido.

 

Meditación personal: Cuántos de nosotros, estamos dispuestos a tal grado de obediencia? de entrega? de confianza? de amor? de sacrificio? de negación del yo? de seguridad en el otro? de negación de sí mismo?  parecería bajo autoestima, por el contrario es el grado más alto jamás alcanzado de autoestima.

 

Vivencia personal:  El presidente Obama, firmó una ley para financiar investigación de células madre con fondos públicos.  Admiro mucho a Obama,

siempre me gustó su proyecto de cambio;  sinembargo como católico, después de estudiar un poco este asunto en Istepa (Instituto superior de teología y pastoral),

temo mucho por el abuso que puedan hacer con la manipulación genética.  Aseguran que habrá vigilancia de la ley que solo será para la cura de enfermedades.  Ante situación tan compleja, solo abandonarse al Padre y Hágase

tu voluntad.  Se necesita el más alto volumen de oraciones, pidiendo con fervor y devoción que todo esto no nos lleve a un desastre de incalculables consecuencias.

 

Muéstrame tu RostroDel cap 3.  Radiografía del abandono.  Padre Larrañaga:

Continuación de ejercicios de abandono:

Aceptación de la propia historia:  Los archivos de la vida!  solemos decir que la historia es un campo de batalla cubierto de hojas muertas.  El pasado, ya pasó, no podemos regresar atrás.  La desgracia de mucha gente es que reviven las páginas muertas.  El cristiano necesita ejercitarse frecuente y profundamente en esta purificación: en aceptar una y cien veces, en la fe, las historias dolorosas que el Padre permitió.  Señor de la historia, Dueño del futuro y del pasado, me abandono en Ti.  Permitiste que todo sucediera así. Hágase tu voluntad.

 

Radiografía del abandono:  La siguiente es una descrpción imaginaria, para explicar cómo la vivencia del abandono da por resultado la paz y la liberación:

1 El otro día tenía una cita de negocios muy importante. Apreté todo y me preparé con esmero.  Estuve más torpe que nunca.  Me abandoné en las manos del Padre diciendo: "Padre mío, hágase tu voluntad".  La decepción se me convirtió en una completa paz.

2 Hace casi un año que no consigo trabajo, aunque no me falta nada, necesito sentirme útil y devengar algún dinero para ayudar a mi mamá y ayudarme a mí mismo con mis gastos necesarios. He enviado decenas de resumés y nada. Entiendo la crisis actual.  Todo lo dejo en tus manos, oh Padre. Hágase tu voluntad.

3 Si algún día se me complica mi salud, sufro de diabetes, vendrán exámenes de laboratorio, citas médicas, medicamentos, insulina, dieta estricta, ánimo para hacer ejercicio físico.  Por encima de todas las resistencias, impondré la voluntad del Padre.  Y si llegara a morir, impondré el grito de Jesús: "No se haga lo que yo quiero, sino lo que Tú".  La vejez, la enfermedad y la muerte no obtendrán victoria sobre mí.  Las aceptaré y diré:  Padre, hágase tu voluntad.

Cuando logre abandonarme completamente, disfrutaré de los efectos de la liberación.  Aunque caigan mil a mi derecha y diez mil a mi izquierda, a mí no me pasará nada malo.  Atravezaré el mundo sobre las alas de los ángeles por encima de áspides, víboras, leones y dragones (Salmo 90)

 

El sentido de la vida.  Marzo 13.  Padre Larrañaga:

Te bendigo en la lucha y en el trabajo, en las piedras y asperezas de la subida;

y el llanto que hoy derramo es el dulce rocío de la corola de mi alma agradecida

que te bendice en el tedio y en la pobreza, en la niebla gris de la tristeza,

porque, así y todo, me diste, cariñoso, esta bóveda azul e infinita para cubrir,

oh Señor, mi desdicha.

 

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