PapáDios

En las aguas profundas

 

Salmo 23

 

1 El Señor es mi pastor: nada me falta.

2 En verdes pastos él me hace reposar.

4 No temo ningún mal, porque Tú estás conmigo

6 En tu casa, por siempre viviré.

 

Meditación personal:  Este es, quizás, mi salmo favorito.  Sus hermosas palabras las encuentro de inmenso poder, reflejan la fidelidad a Dios, que no termina ni siquiera con la muerte.  Tú estás conmigo me ha servido para extraordinarios "encuentros" con el Señor.  Para mí es como el mantra más completo y efectivo que llama mi espíritu a encontrarse en intimidad con Dios Padre, y no se trata de una simple visita!

 

El pobre de Nazaret.  Del capítulo 7 : Sembrar y morir. Padre Larrañaga:

Mi alma -agregó Jesús- está en la cumbre del desamparo, pero en su ápice mismo nace la esperanza.  Todo ha sido inútil, mi trabajo resultó estéril.  No he logrado hacerme entender, no han ingresado en el Reino.  Maestro, no lo podemos evitar:

una marejada de tristeza nos ha inundado al enterarnos de la sentencia del Sanhedrín contra ti.  Estamos confundidos: Qué será de tu misión en este mundo?

Breve, como un día de invierno; y simple, como una caña recta, será mi vida: sembrar y morir.  He sembrado sin fatiga, he derramado a mi paso salud y bondad; no tendré, sin embargo,  la satisfacción de comprobar los resultados.

Pero, Maestro, con tu muerte, todo acabará -insistió Juan-  Todo comenzará

-respondió el Pobre-  a veces me parece no entender nada, pero aun así sólo sé una cosa: Mi Padre guía la nave, y en sus manos me dejaré llevar a donde quiera, como quiera, cuando quiera.  El drama lo de he cumplir hasta su consumación.

El resto lo hará el Padre.

 

Del capítulo 8:  En las aguas profundas.

En Getsemaní, el Pobre distinguió con aterradora claridad lo que yo quiero y lo que quieres Tú, entablándose entre ambas voluntades un recio conflicto que se exteriorizó en el sudor de sangre.  Estoy en la flor de la juventud, !y quiero vivir!

para ti todo es posible; no obstante, no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.  Y dame alas para que pueda volar en pos de tu voluntad.  Esa hermosa noche fue, al interior de Jesús, una noche oscura del espíritu:  el Padre estaba lejos, o , simplemente, no estaba.  La contradicción (ganas de vivir y ganas de morir) desgarraba sus entrañas.  El Pobre se transformó esa noche en el gran miserable, no tan solo en el sentido de que cargó con todas las miserias humanas, sino en el sentido de que experimentó la miseria de sentirse hombre, hasta apurar los sedimentos más amargos del cáliz humano.  Jesús oró con "clamores y lágrimas", es decir, gritando y gimiendo.  Sólo entregándose a la voluntad del Padre, que permitió la muerte violenta del Hijo, se obtendrá la victoria sobre la misma muerte; y estas palabras de Mateo revelan que la resistencia mental del Pobre estaba ya debilitada, pero no anulada.  Vestido de una paz inalterable, y de una belleza desconocida, que solo podía venirle del otro lado, el Pobre fue avanzando serenamente en la peregrinación del dolor y del amor...hasta el final.

La muerte había sido derrotada.

 

Jesús moría en plena juventud.  La muerte exhibe su rostro escandaloso y traumático cuando arranca violentamente de la vida a un hombre joven abierto a los proyectos de la vida.  El único resultado de sus esfuerzos era ese pequeño grupo de discípulos, cuya dispersión acababa de presenciar:  uno lo traicionó, otro renegó de él, y los demás, "todos, abandonándolo, huyeron".  Jesús, es juzgado, condenado y ejecutado como blasfemo y sacrílego, por un lado, y , por otro, como subersivo y sedicioso.  Mirando desde la perspectiva de este atardecer no encontramos el más mínimo motivo para atribuirle a Jesús el título de mártir o de héroe.  Simplemente, fue ejecutado ignominiosamente.  El pobre de Nazaret estaba enfrentado su muerte en medio de una aterradora soledad.  En la prensa moderna, la noticia del ajusticiamiento del Nazareno habría aparecido en las páginas interiores de los periódicos en pocas líneas, como una noticia irrelevante.  Misteriosa e inesperadamente, aquí se implantará para siempre el Reino de Dios: donde está la nada allí está todo. Casi al final, Jesús clama: Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado? Era el silencio de Dios que había caído sobre su alma con la  presión de mil atmósferas.  En su alma se libró la última batalla, la del saber contra el sentir.  Nunca estuvo Jesús tan magnífico como en este último momento de su vida.  Yo sé, Padre mío, yo sé que estás aquí, ahora conmigo. y "en tus manos entrego mi vida" Fue como si el Padre le hubiera gritado:

!Hijo mío, aquí estoy! !salta! Y el Hijo, sin un asombro de duda, dió el salto mortal y cayó y despertó en  los brazos del  Padre. !Fue un final de Gloria!

El Padre por esta fidelidad del Hijo, trastorna las leyes de la muerte, rescata al Hijo de sus garras y le otorga el señorío, la resurrección y la inmortalidad, dándole un nombre-sobre-todo-nombre , ante el que el mundo entero doblará las rodillas, proclamando hasta el fin del mundo que Jesucristo es el Señor.

Superada la última crisis, y alcanzada la victoria final, el Pobre de Nazaret dió una gran voz, al parecer, un grito desarticulado y desgarrador, inclinó la cabeza y murió.  Había estado sumergido en las aguas profundas.

 

El sentido de la vida. 16 de Marzo.  Padre Larrañaga:

Ten siempre presente que la existencia es una fiesta, y el vivir, un privilegio.  Hay una planta que debes cultivar diariamente en especial cuidado y mimo: la alegría.  Cuando esta planta inunde tu casa con su fragancia, todos tus hermanos, y hasta los peces del río, saltarán de alegría.

 

 

 

Comentarios

bellas palabras que quisiera recibir con frecuiencia, es un alivio para el alma el escuchar, el recrear klo que nos rodea cuando recibimos mensajes de esta naturaleza

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