PapáDios

Amó mucho porque se le perdonó mucho

 

Salmo 119, 33-40

 33  Enséñame, Yahvé, el camino de tus preceptos.

 34  Dame inteligencia para guardar tu  ley.

 35  Llévame por la senda de tus mandatos, que en ella me siento complacido.

 37  Aparta mis ojos de la vanidad.

 40  Mira que anhelo tus ordenanzas.

 

Meditación personal:  Señor, estoy listo para obedecer tus mandatos, cada día tengo más hambre y sed de conocer tu ley, tus preceptos, tus ordenanzas; me siento complacido cuando me ocupo de ellas; no permitas que la vanidad llene mis ojos, sólo quiero ser cada vez más humilde y más servicial en todo lo que Tú quieras, muéstrame tu camino... habla Señor que tu siervo escucha!

 

Práctica personal de Modalidad:

Oración para aceptar la propia historia:  Dios mío, Señor de mi vida, dame la gracia de transformar el dolor en amor.  Aquellos que nunca me comprendieron, aquellos que nunca me aceptaron y siempre me rechazaron, aquellos que se fueron detrás de mí con infundios, medias verdades y calumnias enteras, y me hicieron pasar noches sin dormir y días con lágrimas... todos estos recuerdos dolientes quiero transformarlos en una ofrenda de amor, y la deposito en silencio en lo  profundo de tu voluntad. 

 

Hágase tu voluntad.

 

Resistencias del alma, resentimientos del corazón, rebeldías de la vida, guerras interiores, conflictos íntimos, aspectos de personalidad no suficientemente asumidos, heridas de la vida no suficientemente curadas, clamores, lágrimas, gritos del alma... todo quiero reducirlo a silencio en homenaje a tu santa y misteriosa voluntad.  Hágase.

 

Todo aquello que fuí y no debía haber sido; todo aquello que hice y no debiera haberlo hecho; todo aquello que dije y no debiera haberlo dicho... todo eso lo deposito para siempre en el olvido eterno de tu corazón.  Hágase.

 

Aquellas personas que me hicieron tanto daño...

Aquellas primeras enemistades...

Aquel fracaso y aquél otro que fue lo peor de mi vida...

Aquella equivocación que después lamenté tanto...

Aquellos proyectos que se fueron al suelo ya sabemos por culpa de quién...

Aquellos ideales que no los pude realizar...

 

Señor, Señor, toda esta masa doliente y sangrante se transforme en este momento en un ofrenda fragante, depositada para siempre con amor en el altar de tu Voluntad.  Y sea este el momento el segundo nacimiento de mi vida, porque lo anterior de mi vida quedó para siempre olvidado y borrado, y todo comenzó.  Y,

como niño recién nacido, comience yo hoy a caminar libre y feliz.

En tu nombre, Señor, Amén.

 

Vivencia personal:  Oración pronunciada en Español con traducción simultánea al Inglés de mi esposa, en la misa de funeral de Rita Holzmann Axtmann Johnsen, parroquia Nuestra Señora de Lourdes, New York:

 

REQUIEM  PARA  RITA

 

Silencio y paz.

Fué llevada al país de la vida.

Para que hacer preguntas?

Su morada, desde ahora, es el Descanso,

y su vestido, la Luz.  Para siempre.

Silencio y paz.  Qué sabemos nosotros?

 

Dios mío, Señor de la Historia y dueño del

ayer y del mañana, es tus manos están las llaves

de la Vida y de la muerte.  Sin preguntarnos, la

llevaste contigo a la Morada Santa.  Y nosotros

cerramos nuestros ojos, bajamos la frente y

simplemente te decimos: está bien.  Sea.

Silencio y paz.

 

La música fué sumergida en las aguas profundas,

y todas las nostalgias gravitan sobre las llanuras infinitas.

 

Se acabó el combate, se acabó la agonía.

Ya no habrá para ella lágrimas, ni llanto, ni sobresaltos.

El sol brillará por siempre sobre su frente, y una paz

intangible asegurará definitivamente sus fronteras.

 

Señor de la vida y dueño de nuestros destinos, en tus

manos depositamos silenciosamente el Ser entrañable de

Rita que se nos fue.

 

Mientras aquí abajo entregamos a la tierra sus despojos

transitorios, duerma su alma inmortal para siempre en la

paz eterna, en tu seno insondable y amoroso, oh Padre de

misericordia.  Silencio y paz.

 

Padre Ignacio Larrañaga, Libro Encuentro, pequeña adaptación mia.

 

El pobre de Nazaret.  Del capítulo 2.  Amó mucho porque se le perdonó mucho.

Padre Ignacio Larrañaga: 

Nuestro Padre cabalga siempre sobre la nube blanca de la misericordia.  Caminaba un día Jesús hacia Cafarnaún, se le aceró ceremoniosamente un renombrado fariseo, invitándolo a comer en su casa.  Simón era su nombre, no cumplió con él los habituales protocolos que se realizaban con convidados importantes, como el lavado de los pies y otros ritos.  Había en la aldea "una mujer que era pecadora pública" (Lucas 7, 27), que había asistido, sin duda, a aquellas predicaciones en que Jesús decorrió las cortinas del Reino.  Se conocían, se habían tratado anteriormente aquella mujer y Jesús?  Hay que suponer que sí.

Sólo Jesús le había abierto las  puertas del perdón y del amor.  Cuando estaban en el banquete, la mujer entró y se arrodilló a los pies de Jesús, rompió a llorar desconsoladamente, y con sus lágrimas comenzó a bañar los pies de Jesús.  Se le ocurrió la idea dramática y sublime de soltar las trenzas de sus abundantes y pecadores cabellos, y frotar con ellos los pies de Jesús.  Jesús no exteriorizó ningún signo de extrañeza, desaprobación o molestia, ni pronunció palabra alguna.  Sólo distinguió lo que había en el interior de esta mujer:  prevaricación y pecado.  Simón, miras a esta mujer y no ves la rosa que hay en ella, sino las espinas; yo en cambio, veo la rosa y no las espinas; y ahí está la diferencia.  Se le amó mucho porque se le perdonó mucho - porque no existe modo más sublime de amor que el perdón - por eso, ella se ha derramado en perfumes exquisitos de amor.  Acabado el banquete, Jesús, sensible como era, quedó más bien dolorido por el desprecio a los humildes, como fue el caso de la pecadora.  A Jesús le causaba casi náusea el desprecio a los demás porque sabía lo que hay dentro del hombre: buena voluntad y mucha fragilidad.

 

El sentido de la vida.  21 Marzo.  Padre Larrañaga. 

Dice la esperanza: nací del seno de la muerte; y por eso la muerte no  puede alcanzarme.  Aunque miles de veces me digas que está todo perdido, miles de veces te responderé que todavía estamos a tiempo.  Si hasta ahora los éxitos y fracasos fueron alternándose en tu vida, desde ahora el Resucitado vencerá tu egoísmo, y florecerá la primavera sobre tus hojas muertas.

 

 

Comentarios

gracias a Dios por estas oraciones. Me dio nostalgia, pues mi hijo me regalo el libro de oraciones del padre Larragaña y me robaron con todo lo que habia en mi bolso. Buscamos en las edicione s paulinas de donde el la adquirio y no hay en existencia. Ojala pueda comprarlo nuevamente. si tienen la gentileza de darme el listado de sus libros de oraciones, me sentire muy feliz Gracias Carolina de eBolivia

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