PapáDios

Adúltera

Vuelo de regreso:  New York a San Juan, Puerto Rico.

 

Juan 5, 24-30

28  Llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz

29  y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida,

    y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio.

 

Reflexión personal:  También yo me levantaré de mi sepulcro, Señor apiádate de mi que soy pecador, muéstrame el camino para merecer la resurrección de vida y líbrame del infierno, después de una resurrección de juicio.  Señor de Amor y de misericordia, que pueda ver tu rostro cuando llegue mi hora.  Estaré preparado!

 

Práctica personal de Modalidad:

Oración de perdón en el Espíritu de Jesús (Pensar en la persona por la que uno sienta más hostilidad, mayor disgusto, aversión, rabia, que uno no la soporte...)

 

Oh Espíritu Santo, poderosa fuerza de Dios, haz en este momento el prodigio de identificar mis sentimientos con los sentimientos de Jesús.

 

Mi Señor Jesucristo, muerto y resucitado, presente aquí en este momento, entra dentro de mí.  Toma posesión completa de todo mi ser.  Hazte vivamente presente en mi cuerpo y en mi espíritu, y asume completamente lo que siento, lo que pienso, lo que soy, lo que tengo.  En este momento, tus sentimientos sean mis sentimientos, tus emociones mis emociones, tus ojos mis ojos, tus brazos mis brazos.

 

Jesucristo, poderoso y amoroso Señor, calma dentro de mí este tormento de hostilidad que siento contra esa persona. Yo quiero sentir por esa persona lo que tú sientes en este momento por ella, lo que tú sentías al morir en la cruz por ella.

Perdónale tú dentro de mí.  Y, con mis sentimientos, trasnformados en tus sentimientos perdónale y ámale dentro de mí, en vez de mí, conmigo; quiero perdonarle como tú le perdonas; quiero mirar a ese ser con tus ojos y abrazarlo con tus brazos.  Yo lo quiero.  Yo lo comprendo.  Yo lo perdono.  Yo lo amo, como tú, mi Señor.

 

El, Tú y yo, hechos los tres una unidad; en un estrecho abrazo los tres: él, Tú y yo; yo, Tú y él; Tú, él y yo en un abrazo identificante; más que perdón, yo lo comprendo, yo lo amo, yo lo quiero...

 

El pobre de Nazaret. Del capítulo 6.  Adúltera.  Padre Larrañaga:

Puede romperse la rueda del molino, pero la corriente de agua sigue su curso hacia el mar.  Jesús se encontró con un grupo de fariseos y escribas, seguidos de numerosas personas, arrastrando a una mujer, que se resistía cuanto podía; y con un último empujón, aquellos hombres arrojaron violentamente a la mujer a los pies de Jesús, como si fuera un saco de arena... Jesús comprendió al instante de qué se trataba.  Un diluvio hecho de misericordia, compasión, humanidad y ternura se apoderó de él en un momento, le dominó un ímpetu de gritar que apenas pudo contener:  hasta las prostitutas los van a preceder a ustedes en el Reino de los cielos.  Maestro, le dijeron, Moisés dejó ordenado en la ley que toda mujer casada, sorprendida en flagrante adulterio, fuera llevada a la plaza pública, y allí lapidada.  Tú, que mandas?  Jesús respondió:  la verdad de esta mujer, no es la historia de un adulterio, sino la de un desengaño.  Le prometieron flores, pero recibió guijarros.  La apedreamos, o no?  Jesús, inclinándose lentamente hasta el suelo, con la punta de su dedo comenzó a trazar en el polvo del camino palabras y signos.  Sin duda,  escribía las infamias de aquellos farsantes.  Ahí tienen abundantes piedras.  Aquel de Ustedes que se sienta sin pecado, tome la primera piedra y arrójela contra esta mujer... se fueron todos, sin decir palabra.  Dónde están los que te acusaban?  Todos se fueron, respondió la mujer.  De manera que nadie te condenó?  Nadie.  Yo tampoco, Hija mía, vete en paz y no peques más.  La justicia ha sido trascendida y sublimada por la misericordia.

 

El sentido de la vida.  22 Marzo.  Padre Larrañaga.

Jesús pudo haber sido mármol, prefirió ser olvido.

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